sábado, 16 de agosto de 2008

Mariscal, de plata, hace lo mejor de la tarde y Liria se va de vacío en su despedida de la provincia de Huelva.










En los tendidos cuando los alguacilillos abrieron el paseíllo sonaba ese rum rum de las buenas tarde de toros que a nadie deja indiferentes. Pero al final no acabó la cosa de romper como todos hubiésemos querido tanto en el ámbito ganadero como en el de los diestros, que no estuvieron ni bien ni mal, pasables.
Desde comeuñas se dejo marcada la seña de identidad en la presentación de la corrida, toros hondos y con cuajo que llenaban ellos solos el redondel de la plaza pero que por desgracia fueron maltratados en capote y varas; llegando en su mayoría desfondados a la muleta.
Luis Mariscal se llevó la ovación de la tarde con el público en pie tras arriesgar y dejarse ver al parear de forma magistral y sublime al 6º; su hermano Cortés llevó los pasajes más lucidos con la muleta.


Valverde del Camino. 3ª y última de Abono. Lleno.

Toros de H. de Celestino Cuadri, de buena presencia y con demasiada romana; complicados, a menos y de poco juego en líneas generales.

Pepín Liria (salmón y oro): aplausos y ovación.
Rafael de Julia (azul marino y oro): silencio y leves pitos.
Salvador Cortés (azul eléctrico y oro con cabos negros): oreja en ambos.

Mariscal se gusta con el percal y con las banderillas; arriesga y se gana a la afición.

Si algo falto en la tarde fueron las cuadrillas, no solo con los rehiletes ya que los de a caballo no daban una con la puya, cayera donde cayese y olvidando que de sabios es rectificar.
Bonito y emotivo homenaje le brindó el pueblo valverdeño a Pepín Liria dada su próxima retirada de los ruedos, detalles de afición sabia y buen comienzo tras haber sacado a saludar al diestro de Espartinas que estaba en el burladero acompañando a su gran amigo.

El de Ceheguín no tubo su tarde, ni tampoco estuvo a la altura de otras ferias valverdeñas. Con su primero, un toro de 539 kilos y muy dañado por cierto en el manifiesto no quiso complicarse la vida ya que el astado pasaba sin emoción quedándose corto y tenía que ganarle varios pasos con la diestra. Al natural poco más y termino alegrando por molinetes para errar con la espada; pinchazo y media no fueron suficientes dejando al Cuadri aún con la cara alta, intentando tres descabellos hasta conseguir la muerte. Recibió cariñosos aplausos.

Si hablamos del murciano no podríamos dejar pasar la labor catastrofista de su cuadrilla que no clavó con acierto ni una sola vez y llevaron al animal a la muleta con veinte mil mantazos sin compasión. Miraba, se paraba y esperaba el de Cuadri, que nunca le dio confianza a Liria; aún así lo intentó ayudado al natural y consiguió algún que otro pase lucido. Bonita ovación de despedida tras terminar por acompasados molinetes y matar de media cruzada y descabello.

El que indultase a Revisor, volvía a Valverde después de algunos años de ausencia.
El madrileño Rafael de Julia lo intento sin suerte durante toda la tarde que quiso y no pudo y dados su tan corto bagaje erró a espadas en sus dos toros.
Su primero, segundo de la tarde y sobrero ya que el del sorteo se partió una pata en los corrales, punteaba, pegaba cabezazos en la embestida y le tragó un rato con la diestra. Con la zurda se ayudó y poco más que contar ante el parado y distraído Cuadri. Fue silenciado tras aviso por el fallo a espadas que no nos atrevimos a enumerar.

Pulidor de nombre, trajo por la calle de la amargura al diestro, que no le supo coger el son que este requería; faena de enganchones y poco a poco el de comeuñas cada vez más corto. Volvió a errar con la espada y hubo quien protestó.

Si algo se vio en la tarde por parte de los de oro, lo hizo Salvador Cortés, que entregado vino y en volandas se fue. Enjaretó lo mejor de la tarde al natural en su primero, pronto conoció el pitón del toro y aguantó; eso sí la diestra ni mirarla. El público complaciente premió una oreja tras una estocada trasera.

En el sexto y último banderilleó de altura su hermano Luis Mariscal, que se lastimó en su primer par y rubricó de forma extraordinaria en su segundo obligado por una presidencia que se negaba a ceder en el cambio de tercio. Tuvo suerte; esta vez acertó.
Cortés se vino a arriba, le brindó el toro a su hermano y muy torero exprimió lo que el de Cuadri tenia que la verdad que no era mucho; se echo y cambió el aire de la faena aunque la banda intentaba animar al son del pasodoble.
Con ganas vimos a Salvador que hizo lo mejor de la tarde en su conjunto y tras finiquitar al sexto de un pinchazo y una estocada algo caída se le abrió con otra oreja la puerta grande del coso.


No fue la tarde para el ganadero, tampoco de los diestros que si pero no y tampoco del público que alegremente llenó el tendido. Analicemos la tarde de hoy y trabajemos un poco más por el cuidado en el manejo de las reses en la plaza, ya sea en la lidia como en los corrales; ya que estas, son al fin y al cabo la fiesta; y recordemos siempre la inconmensurable tarde de Luis Mariscal, tanto bregando de ensueño al tercero, dándole lo justo y por abajo como en la fantástica labor con los palos que hizo que fuera refrendado con una clamorosa ovación de la plaza puesta en pie.
Será una de las tardes para el recuerdo donde la plata brilló más que nunca.

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